Todo objeto con masa tiene un campo gravitatorio. Este campo puede ser relativamente débil, como en los asteroides, o en las pequeñas lunas de los planetas. Sobre la superficie terrestre, la gravitación es la que nosotros consideramos cono “normal”, y tiene una intensidad equivalente a una aceleración de unos 9,8 m/seg2. Pero puede ser mucho más intensa, hasta el punto de que la velocidad de escape supere a la velocidad de la luz. La velocidad de escape en la superficie terrestre es de unos 11 km/seg, mientras la velocidad de la luz es de 299.792 km/seg.

Los agujeros negros, nunca se llenarían

Si la velocidad de escape de un objeto fuese mayor que la velocidad de la luz, no veríamos radiación suya alguna. Aparecería en negro, y a causa de su propensión a capturar cosas y no dejarlas salir, asemejaría un agujero. Ahora bien, a diferencia de un agujero en el suelo, que puede llenarse, un agujero negro nunca llegará a llenarse, por mucha materia que arrojemos en él. Simplemente se hará más y más grande al crecer su masa. Un agujero negro muy pequeño, como un grano de uva, podría capturar la Tierra y con ello sólo duplicaría su tamaño.

La historia de los agujeros negros

Teorías sobre los agujeros negros

En teoría, un agujero negro de este tipo podría devorar el Sol si colisionara con él a baja velocidad. Con ello crecería hasta un radio de unos 2,9 kilómetros, no muy grande todavía, si tenemos en cuenta que pueden existir agujeros negros tan grandes como todo el universo que conocemos. De hecho, según una teoría, nuestro universo es un agujero negro gigantesco, y por eso es cerrado sobre sí mimo.

Cuanto más masivo es el objeto, mayor el agujero negro que producirá si sufre un colapso gravitacional. Y menor será entonces la densidad de dicho agujero negro. Una persona que se sumergiese en un agujero negro con la misma masa de la Tierra, o incluso la del Sol, sería estrujada inmediatamente. Pero si toda una galaxia colapsara, la densidad podría ser suficientemente baja como para permitir la entrada de una nave espacial sin aplastarla.

Los agujeros negros pueden producir en el espacio deformaciones, curvaturas tremendas, arrugándolo en formaciones de tipo embudo.

Todas las masas, sean agujeros negros o  no, están rodeadas por estas deformaciones, pero los agujeros negros son especialmente notables por la extrema distorsión que causan en el espacio-tiempo.